miércoles, 14 de abril de 2021

BIG-BANG

Hay estallidos que matan, otros que alegran, los más que estremecen y asustan. La primera vez que sentí un estallido fue cuando, por curiosidad, puyé con la espina de un cactus, la bomba de goma inflada de mi primo Marcos que la exhibía jubiloso como una novedad propia de la infancia. Pagué en carne viva una paliza propinada por mi propia Madre indignada ante le queja de Beca, la cuidadora del niño mimado de mi tía Victoria. Aquello fue el estallido emocional de una bomba de color como esas que ahora se elevan en conglomerado manojo para atractivo y diversión en fiestas infantiles. Hay otras que por sorpresa ensordecen y asusten y al final suscitan un comentario o una sonrisa. Pero las que suelen estallar por las manos ingratas de Hezbola, Hamas o Yihad en alguna parte poblada del mundo, evidentemente que responden a la venganza política internacional que ni los mismos salvajes entienden, pues además de bienes que nada tienen que ver, padecen y mueren muchos inocentes. Pero el gran estallido de verdad y al que ningún físico cosmólogo le encuentra explicación científica es el de la explosión cósmica del BIG-BANG que da comienza al Universo que se expande cada vez y parece no tener fin. (AF)

martes, 13 de abril de 2021

CACOFONÍA

Estudiaba yo música y solfeo utilizando un órgano de la Casa Parroquial, sirviéndome de guía el Padre Agustín Costa (catalán) cuando no el mayor de los Albornoz Martínez. Pero cuando quedaba sólo practicando los ejercicios en el órgano producía una cacofonía o efectos acústico que desagradaban a María Luisa, la ama de llaves del párroco de la iglesia de La Asunción (Margarita) , que esta se indignaba y cerraba bruscamente el Órgano colocándole una enorme y pesada piedra sobre la cubierta. Nada podía hacer ni el Padre nada respondía a nuestras quejas. La disonancia reactivaba la migraña de la Señora que me obligaba a rezar el Rosario por las noches. La combinación de sonidos poco armónicos o repetición constante de un mismo sonido en el ejercicio musical molestaban profundamente y María Luisa desafiaba desenfundando todas sus armas. En cierta ocasión, Damelis Castillo, la directora de la Escuela de música Carlos Afanador me comentó que habitaba un apartamento frente al del periodista José Laurencio Silva, cuyo hijo estudiaba en la misma Escuela y ella al escucharlo tenía que auxiliarlo en su propio apartamento porque a la Madre le resultaba insoportable la cacofonía de su instrumento de viento. Me he preguntado muchas veces por qué a los profesores de música no les molesta esa disonancia de la cacofonía que también, por desgracia, suele darse en el habla o escritura de la gente. (AF)

viernes, 12 de marzo de 2021

ARTE, CIENCIA Y CULTURA

En la FM Candela editábamos semanalmente el programa radial “Arte, ciencia y cultura” el profesor Diógenes Troncone, los médicos René Silva Idrogo, Celestino Zamora Montes de Oca y el periodista Américo Fernández. Al cabo de dos años murió el primero, después el segundo y..…un día me llama Zamora para decirme que al llegar a su casa saliendo del programa lo asaltaron. Entonces le respondí: ”Caramba, vale, estoy guindando, vamos a tener que cerrar el Programa” , como en efecto ocurrió. Finalmente murió Zamorita y yo quedé para echar el cuento. (AF)
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EL ENFADO DEL POETA

El único disgusto que tuvo el poeta John Sampson conmigo ocurrió una tarde en el balcón del Gran Hotel Bolívar cuando me invitó a una entrevista sobre el nobel Gabriel García Márquez para una revista que le había encargado el Director de Cultura de la Gobernación, Víctor Medina. Tenía que ver con la visita sorpresiva de Gabo a Ciudad Bolívar siendo yo la única persona que lo recibió y lo atendió para mostrarle los sitios emblemáticos de la ciudad, especialmente el punto donde supuestamente fue fusilado Piar y que él por simple referencia histórica había narrado en su novela “El General y su laberinto”. Pues bien en esas tertulias periodísticas nunca faltan los scoch por lo que ya para terminar le dije maliciosamente al Príncipe de Caripito y Marques de la Piedra del Medio: ”vamos a tomarnos la del estribo, al fin y al cabo, esos tragos no los pagas tú sino el pana Víctor Medina”. Más vale que no, el poeta tomo su bolso de cuero repujado y se marchó levantándose violetamente de la mesa. (AF).

LOS 80 GATOS QUE NO DEJABAN DORMIR AL VECINDARIO

Un hombre carnicero de Maripa tenía en marzo de 1967, entre sus gustos, el de coleccionar gatos de toda maña y tamaño y no manifestaba preferencia por alguno en especial. A todos los llama ''Pancho'', sea hembra o sea macho, negro, rubio, blanco o mixto, y cuando grita con manos en la boca a "lo Tarzán": "Panchoo! Panchoo!, toda la gatería se reúne en el corral a recibir su ración diaria de pellejo. Hasta entonces contaba ochenta gatos en su patio, sin incluir los que había regalado con "dolor de su alma". La ascendiente de la manada tenía catorce años y estaba embarazada y feliz de su numerosa prole. Orgulloso también de tantos felinos se manifiesta Juan Herrera —así se llamaba el carnicero e intermediario en el comercio de ganado en pie ante las personas que de dentro o de fuera lo visitaban. Pero últimamente se había visto en aprieto porque el vecindario comenzaba a quejarse de que ya no aguantaba más los gruñidos y llantos a la Luna por las noches de los gatos, aunque bien —se había dicho—que a muchos de ellos les gustaba estar más en el monte que en el pueblo. —Eso sí —decía un viajero llamado Pepe Yánez que acababa de realizar una gira de turista por Maripa no había ratas ni ratones y las lagartijas vivían espantadas. Comentaba con buen humor, que trabajo y calentura pasó últimamente una comisión del MAC y la Sanidad que se desplazó al lugar a vacunar a los gatos contra el mal de rabia, pues los animales debido a la vida que llevaban y al medio rural dondeí vivían, se habían vuelto montaraces y, por lo tanto, difíciles de atrapar. El día de la vacunación, Juan Herrera gastó más pellejo que de costumbre y se volvió una furia cuando la dicha comisión le propuso exterminar la cuarta parte de los gatos. (AF)

lunes, 28 de diciembre de 2020

AGRIAS DIFERENCIAS

“La Lente mágica” Así calificaban a Nino Marchese sus colegas del periodismo bolivarense causando disgusto a su competidor Víctor Bayola (La Lente lento) hasta el punto de meter a los dos en mil Opel Record y conducirlos hasta Jobo Liso donde los invité a dirimir sus amargas diferencias en ese monte lejos de la ciudad. Se pusieron a reír y en vez de puñetazos, se dieron un abrazo de Año Nuevo (AF).

IMPASE PLÁSTICO

Desde no sé cuándo los artistas plásticos José Rosario Perez y Luis Carlos Obregón sostenía diferencias conceptuales sobre su pintura geométrica abstraccionista y un día que fuimos junto con Joaquín Latorraca y José Rivas Gutiérrez a visitar a Andrés Palazzi en Ciudad Guayana se me presentó algo similar a lo que ya había ocurrido con Nino y Bayola. En el mismo Opel Record estábamos de regreso luego de muchos vinos y danzar en corro “Gloria” de Vivaldi, venían Obregón y Pérez dándose codazos en el asiento trasero hasta que frené en seco e invité a los dos s dirimir en plena vía su insoportable diferendo. Por fortuna no se fueron a puños, pero trazaron una pincelada de paz en la tierra. AF)